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domingo, 28 de febrero de 2010

RELATOS "ENCADENADOS" 2, RELATO 5

(Bifucación 2)
Autor: Kattia Gonzales Bustamante
Blog: neuroticsurrealism.blogspot.com

SOLO OCUPAS DE MÍ, MIS SUEÑOS Y DESEOS, SOLO OCUPAS DE MÍ, MI TODO Y MI NADA. Ellos se adentraron en un descuido, la huida de endorfinas me cegaba cuando me forzaron el intelecto, todo fue muy rápido.

Mi mente aletargada de mentiras dejó que tus duendecillos se asentaran en la boca de mi estómago. Se nutrían de mi cerebro y yo sobrevivía gracias a que algo de ti estaba conmigo.
Tú, mi droga, estás en todo a la vez que te apoderas de mi seso. Tus pasos suenan lejanos pero estas aquí. Toda yo floto en una nube de humo, gracias a ti valgo lo mismo que el trazo del dióxido de carbono que brota de tu cigarrillo.
El veneno se derrama en mis entrañas, mi mente está ocupada al completo, el equilibrio resulta un deseo imposible mientras que mi hipotálamo está saturado de tu ausencia.
La situación es simple: Tú; sentado en el sofá, bata granate y copa de brandy, el señor que siempre quisiste ser. Yo, yacente sobre tu alfombra marroquí. Mi postura es inerte, a primera vista acabo de caer de un décimo.
Tus ojos me transmiten las risotadas que retumban en tu interior. Una vez más soy tu objeto, quien ansía llegar al escaño de juguete o quien sabe...
Tras tantas ostias llegó el sueño impredecible que sajaría de una vez por todas con este juego que perdí antes de empezar. ANSÍO QUE AL DESPERTAR LLEGUE A VER UN AMANECER.
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martes, 23 de febrero de 2010

I JUEGO: 7 PALABRAS, RELATO 36

Autor: Kattia Gonzales Bustamante

La necesidad guiaba sus pasos. Dentro de ella habita el asco más profundo, nada de odio a su circunstancia, el asco es para ella.

Este era el poco amor que permitía dedicarse después de creer las palabras de una infinita suma de hijos de la droga que se dedicaron a maltratarla de mil formas. Aprecio era lo que había.
Entró en la habitación del magnate de turno. Este por lo menos se había preocupado por aparentar. Sobre la mesa yacían velas rojas y blancas mal puestas, una botella de champán y una copa.
El la miró con deseo, deseo que a su vez no ocultaba el menosprecio hacia la niña que aún permanecía en el pasillo a espera de sus órdenes. Otra vez le tocaría beber de la botella para gusto y disfrute de su espectador... Otra vez.
La sensación era la misma siempre; la hacía sentir distinta, extraña, fuera de sí. A fin de cuentas era lo que ansiaba cada noche; no ser ella, no estar en su cuerpo, no permanecer en la droga, no más...
El occidental de turno, se desabrochó los pantalones y dejó caer el cinturón sobre la cama. La noche sería larga. La niña sabía lo que le esperaba; el fuego de sus ojos se lo decía; solo ansias de poder, de necesidad ajena, el derroche de energía que alentaría a sus compañeros a repetir. Tras años en el mismo negocio seguía sin entender el gusto al daño, tantas ansias de dominación, ¿Para qué?
Esta era una de sus muchas noches en las que dejaba de lado sus libros, la poca cultura que tenía gracias a que en su momento aprendió a leer por casualidad. Solo era un pedazo de carne caducado al nacer que antaño creyó lograr felicidad. Eso se quedó en aquellos días de infancia, cuando tenía el pelo corto, manos sucias y ausencia de feminidad, esta era otra noche dedicada a masajes fálicos, alcohol y vejaciones varias.
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