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domingo, 28 de febrero de 2010

RELATOS "ENCADENADOS", RELATO 14

(Bifurcación 1)
Autor: Darkys Tale

DE TI ME HABLÓ EL SILENCIO, Y EL FRÍO FUE QUIEN TE PRESENTÓ ANTE MIS OJOS EN ESTA OSCURA HABITACIÓN. Y yo no fui quien de rechazarte, te acercaste poco a poco a mí y pude ver tu cuerpo con esas formas perfectas que tanto me gustaban.

Tu melena rubia cayendo lentamente por tu espalda. Te echaste sobre mí sin darme tiempo a reaccionar haciendo que la copa que llevaba en mi mano derramase su contenido por el suelo manchándolo todo pero me dio igual, por primera vez en mi vida las manchas y el desorden eran algo secundario. Me dejé hacer, besar, tus labios recorrieron sin prisa cada parte de mi cuerpo, haciéndome temblar. Nunca antes había experimentado nada similar. Tener a una mujer como tú entre las manos no está al alcance de cualquiera. Poco a poco te fuiste quitando la ropa y no pude apartar los ojos de tus formas juveniles. Es cierto, quizá esté mal que un maestro y una alumna pasen una noche como ésta juntos pero viéndote ante mí, ¿quién era capaz de pensar? Recuerdo el momento en que te me insinuaste y yo creí que estabas loca o que tenías ganas de experimentar algo nuevo, de disfrutar de la compañía de alguien que pudiese darte lo que tú deseabas mas ahora sé que me equivoqué puesto que ahora que estás sobre mi, que veo tus movimientos me doy cuenta de que es posible que yo sea el alumno esta vez y tu la profesora más experta que yo podría tener. Sin embargo, HACE HORAS ME DEJASTE AQUÍ Y AHORA SOLO ESCUCHO MI PROPIA RESPIRACIÓN
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martes, 23 de febrero de 2010

I JUEGO: 7 PALABRAS, RELATO 50

Autor: Darkys Tale

Por fin era el día, la sobrecarga de energía había provocado un fallo en los circuitos obligando a los trabajadores a encender velas para continuar dando los masajes a sus clientes.

Sin embargo, había sucedido un accidente, alguien había volcado una de las velas que estaba situada peligrosamente cerca de las cortinas haciendo que estas comenzasen a arder. El fuego se propagó rápidamente devorando el edificio. El pánico se hizo con todos los que se encontraban en el interior.
Al día siguiente salió en los periódicos la noticia tratada por un periodista cuyas palabras cargadas de menosprecio narraban el hecho.
Hoy es el primer día que todos nos volvemos a reunir en el recibidor de la clínica y brindamos con champán intentando dejar atrás esa sensación de miedo que es habitual tener al entrar a un lugar donde pudiste haber perdido la vida…


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I JUEGO: 7 PALABRAS, RELATO 34

Autor: Darkys Tale

Aún recuerdo aquella noche. Mis piernas temblaban al igual que mi dedo índice cuando se dirigió a pulsar el timbre.

El sonido de este estuvo resonando durante unos minutos en mi cabeza. Mi cerebro preguntaba inquisidor qué hacía yo allí, quieto, por qué razón no estaba corriendo en dirección a la calle y apareciste tú. Lentamente abriste la puerta y pude ver tu brillante sonrisa y esa dulce mirada dirigida hacia mí.
Apenas estuve unos minutos en la puerta rápidamente me dejaste pasar. Habías encendido la chimenea, un gran fuego devoraba los leños.
Reparé por primera vez en tu ropa, llevabas un camisón de raso que te llegaba hasta los pies y te cubrías con una fina bata. Cuando mis ojos comenzaron a observar los lunares de tu cuerpo, apagaste la luz y me condujiste, llevándome de la mano, a una habitación iluminada únicamente por pequeñas velas blancas que daban una gran sensación de calidez al cuarto.
Me soltó la mano nada más entrar en la estancia y caminó delante de mí, contoneándose, haciendo que no pudiese apartar los ojos del movimiento de sus caderas. Se tumbó sobre una tupida alfombra situada delante de otra chimenea, se quitó lentamente la bata y me invitó con su mano a acompañarla.
Me tumbé a su lado y tras besarme apasionadamente me tendió una copa que segundos después llenó de champán.
Tras muchos besos consiguió convencerme para que me tumbase sobre la alfombra y poco a poco me quitó la camiseta. Se sentó sobre mi espalda comenzando una serie de masajes que me pusieron muy nervioso.
Tuve que utilizar gran parte de mi energía para no girarme y hacerla mía, por suerte para mí los nervios me ayudaron a controlarme. Sin embargo, no pude controlarme mucho porque fue ella quien me volteó.
Ahora recuerdo aquella noche, el menosprecio que observé, al encontrarme con ella entre mis brazos, en su mirada… Aquella primera noche llevó nuestra relación al fracaso absoluto…
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