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martes, 23 de febrero de 2010

I JUEGO: 7 PALABRAS, RELATO 51

Autor: Daniel Téllez Rodriguez

No tengo ningún menosprecio a mi tipo de vida: champán francés en la puerta del hotel, una cena a la luz de las velas en parís con mi señora...

me da energía plena y vital. es una sensación refrescante, dulce y placentera, acogedora como un fuego en un hogar sombrío y relajante como una sesión de masajes orientales.
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I JUEGO: 7 PALABRAS, RELATO 50

Autor: Darkys Tale

Por fin era el día, la sobrecarga de energía había provocado un fallo en los circuitos obligando a los trabajadores a encender velas para continuar dando los masajes a sus clientes.

Sin embargo, había sucedido un accidente, alguien había volcado una de las velas que estaba situada peligrosamente cerca de las cortinas haciendo que estas comenzasen a arder. El fuego se propagó rápidamente devorando el edificio. El pánico se hizo con todos los que se encontraban en el interior.
Al día siguiente salió en los periódicos la noticia tratada por un periodista cuyas palabras cargadas de menosprecio narraban el hecho.
Hoy es el primer día que todos nos volvemos a reunir en el recibidor de la clínica y brindamos con champán intentando dejar atrás esa sensación de miedo que es habitual tener al entrar a un lugar donde pudiste haber perdido la vida…


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I JUEGO: 7 PALABRAS, RELATO 49

Autor: Vicius

Historieta

Dos amigos estaban sentados junto al fuego de una pequeña hoguera, era de noche y a si conseguían calmar la sensación de frío que dejaba el ambiente:

- Uff, menudo frío está haciendo colega- dijo el amigo 1
- Date masajes con las manos, y acércate más al fuego-dijo el amigo 2.
- Estamos bien jodidos, menosprecio haberle dicho aquello al tipo de la entrada del albergue, ahora tendremos que pasar la noche fuera, y no tenemos nada con que colocarnos-dijo el amigo 1
-bueno yo conseguí mangar esto del supermercado-dijo el amigo 2 sacando una botella de champán y un paquete de velas.
-¿champan? eso no me da la energía que necesito, pero en fin que remedio.....
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I JUEGO: 7 PALABRAS, RELATO 48

Autor: Francisco José Pérez García, me gustaría que dieras también mi página de blog, Blog: lafruteriaeditora.blogspot.com

Menosprecio, eso era, menosprecio era lo que sentía por mí, nada más, tan solo eso y ahora estoy aquí tirado en el suelo,

a la luz de unas cuantas velas y al fuego de la chimenea, bebiéndome la última botella de alcohol que queda: champán. Suena irónico, cualquiera que me escuchara diría que estoy celebrando algo, pero es todo lo contrario, estoy aquí, tirado, ahogando las penas en el champán. Una sensación me invade, un recuerdo, sí, aún sigue echando de menos sus masajes, aquellos que me daba después de un duro día de trabajo, después de que llegará a casa sin energía, esto era lo que me reponía.
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I JUEGO: 7 PALABRAS, RELATO 47

Autor: Beatriz Naveira

Mientras hacía bailar en sus manos el pequeño mechero de su abuela, ella recordó el instante en el que ese maldito bastardo selló su destino. Esa noche fue perfecta,

cuando llegó a su casa miles de rosas le indicaban el camino hasta una suculenta cena. Ostras, champán y caviar fueron los acompañantes del pato a la naranja que, como descubriría más tarde, ni siquiera se había tomado la molestia de prepararlos personalmente. Ella consiguió convencerle para bañarse juntos, bajo la luz de las velas. Decidieron acabar la velada con unos exóticos masajes, ninguno de los dos pensó en detener el esperado final, cuando él demostró, haciéndola creer que no le era necesario emplear toda su energía y vigor, la razón de su impresionante fama debajo de las sábanas.
Nada le hizo imaginar lo que la esperaba hasta que despertó de su éxtasis de amor para caer en el menosprecio de ese cabrón. Ya no estaba allí, era como si jamás hubiese pisado esa habitación. Y, lo más hiriente, un sobre con dinero descansaba en su mesilla, como si fuese una prostituta de lujo. Esa horrible sensación volvió a su interior mientras recogía el muñeco lleno de alfileres, cuyo pelo era realmente el de ese fanfarrón playboy. Era hora de finalizar su venganza, el fuego consumió hasta el último trocito de tela del monigote de paja. Ese hombre se lo pensaría mejor a la hora de enfadar a una bruja de Salem. Bueno, si hubiese próxima vez.
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I JUEGO: 7 PALABRAS, RELATO 46

Autor: Yanira Torres

Aquella relación estaba hundida en la monotonía, habían pasado tantos días, meses, años,

cada día era un sufrir para ella, solo sentía dolor y menosprecio por parte de él, "el" , su marido, aquel que la enamoró con el más profundo romanticismo, al más puro estilo de las novelas de amor, ella cansada de sentir la sensación de abandono por parte de su amado, pensó que solo había dos soluciones viables para esta sensación, una de ellas era romper con todo eso y empezar de cero y otra era encararse con él, retarlo a cambiar, porque a pesar de todo, ella seguía enamorada como el primer día.
Finalmente opto por la segunda opción, tuvieron una larga charla, en la que ella sacó todas sus energías para explicarle a él lo que estaba sintiendo... él reconoció que las cosas habían cambiado mucho, que la relación estaba estancada, pero que aun asa, haría lo imposible porque eso cambiase y le demostraría que dentro de él la llama de fuego que se encendió por ella y por su amor aun podía resurgir de entre sus cenizas.
Ese día transcurrió con total normalidad, a la mañana siguiente el despertó muy ilusionado, pensativo y mientras recapacitaba sobre la conversación mantenida con su amada en el día anterior, decidió que a partir de eso mismo día empezaría una nueva vida, una nueva manera de sentir las cosas y decidió que esa debía ser una noche especial..., cual fue la sorpresa de ella al llegar a casa esa noche, era algo impensable para ella, que ese cambio pudiese producirse tan radicalmente, así de un día para otro, cuando entro al salón de la casa y encontró una hermosa mesa, rodeada por un corazón hecho a base de velas, exquisita cena, suculento champán, ella quedo absorta ante tal escenario, lo miro con cara sonriente y se dispuso a sentarse a la mesa a cenar, pero él dijo: No amor, vamos a ir despacio, hoy te compensare todo el daño que haya podido causarte y empezaremos por darte un sensual y relajante masaje...
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I JUEGO: 7 PALABRAS, RELATO 44

Autor: Jose Manuel Alfonso

Me acuerdo, no es que no me acuerde, me acuerdo de todo, aquí y ahora, mientras el fuego lo devora todo, mientras el calor que despiden las llamas quema mis mejillas,

yo me acuerdo de todo, de la forma en que se iluminaba esta habitación cuando sonreías, del vuelco que me daba al corazón cuando inclinabas de determinada forma la cabeza con una sonrisa maliciosa, del brillo de tus ojos burlones a la luz de las velas, de la sensación de abandono cuando no me mirabas y de la energía recobrada cuando fijabas tus ojos en mí, de los masajes poco profesionales producto del consumo exagerado de champán lamido directamente de tu pecho, lo recuerdo todo, absolutamente todo, mientras permanezco aquí, inmóvil junto a las llamas, con evidente menosprecio por mi seguridad, contemplando como arde la que una vez fue nuestra cama.
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I JUEGO: 7 PALABRAS, RELATO 43

Autor: Agueda Pallares

Aquel menosprecio no lo podía disimular ni su traje de etiqueta ni la colonia fina con que había rociado sus manos y cabellos.

Era la viva imagen del desdén y la indiferencia. Cruel en su belleza de hombre joven y audaz destrozaba el corazón de la joven que sollozaba entre las velas y el champán, consumida por el fuego devorador de la pasión.
Pero una energía benévola se coló por una hendija de la puerta agitando el fuego de las velas y calmándolo con sutiles masajes en el corazón. Aquella sensación era tan dulce y fuerte a la vez que no pudo escapar a la tentación de tomarla entre sus brazos, llenarla de besos y pedirle perdón.
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I JUEGO: 7 PALABRAS, RELATO 42

Autor: Leonardo Laterza

Las burbujas del champán explotaron en sus oídos y el calor de las velas lo abrumó por completo.

La mirada de menosprecio de los comensales se perdió en el centro de la mesa al ver aquel insignificante ser recibiendo de su compañero masajes desconsolados. El fuego aún ardía en sus patas traseras, ya no cantaban con la misma intensidad y toda su energía se fue desvaneciendo poco a poco.
Sentí la necesidad de proponer un brindis, el año nuevo chino había comenzado y las burbujas rápidamente se escapaban del cañón, pero tuve la extraña sensación de que convertía en el tigre y el dragón de aquella trágica noche.
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I JUEGO: 7 PALABRAS, RELATO 41

Autor: Ana María Vernon Antúnez

La Casa de Peñalolén

Sofía tenía la sensación de que algo estaba por ocurrir, un invierno vacío de amarga soledad

Le congela la alegría, el frío la hace temblar, le recuerda que cuando niña una tormenta la
Asustó y quiso olvidar ese recuerdo abrazando a su abuela que con sus caricias la calmó,
Sofía es la menor de las hijas del matrimonio que llegó hace treinta años al barrio de la
Comuna de Peñalolén, ahí hay bastante pobreza los pobladores no deben sentir menosprecio
Por vivir ahí.
Sus hermanas la mayor se llama Mariana, está comprometida con Armando, el es kinesiólogo y
Trabaja en el hospital Salvador, desde hace diez años, siempre que conversa con la familia
Comenta que atiende a un niño de cuatro años que sufre una parálisis cerebral y que su madre
Está feliz viendo el avance que ha tenido su hijo con los masajes bajo el agua, esta es una
Nueva técnica y le ayuda a tener energía y lograr dar unos pasos mas firmes.
La otra hermana es Lucía la del medio, ella estudia psicología en la universidad de Chile,
Está en cuarto año y es muy estudiosa una vez tenía que dar un examen y se quedó estudiando
Hasta tarde, a medida que pasaba la hora le empezó a dar sueño y se fue a preparar un café
Puso la tetera cuando de pronto se cortó la luz!! Por suerte encontró unas velas que estaban
En el cajón del mueble de cocina donde guardan algunos licores para ocasiones especiales.
En la casa que es muy grande tienen una chimenea y todos los inviernos se reúnen al calor del
Fuego, Sofía toca la guitarra y canta hermosas canciones de amor.
Una noche y sin aviso Mariana hace una fiesta invita a todos los amigos cercanos y familiares
Les dijo que Armando y ella se iban a casar el treinta y uno de diciembre de ese año y su padre
Padre don Alberto Mardones emocionado por la noticia destapó una botella de champán, y
Brindaron por la alegría de los novios y don Alberto en silencio pensó por fin Armando se
Decidió a dejar la soltería y Mariana ya no la dejará el tren, ya era hora que tomara la decisión
Después de diez años de relación.
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I JUEGO: 7 PALABRAS, RELATO 40

Autor: Anna Pinochet

Vivo.

Mientras observaba el reloj detenidamente como si no existiera nada mas en la habitación, sujeté el libro con un sutil menosprecio, tan sutil como para no enterarme que aún lo tenía en la mano.

Existía una energía tan potente, que se podía tocar con la respiración.
Estaba solo como de costumbre, la cena había quedado en el pasado inmediato, la casa estaba vacía del bullicio, las velas ya no comunicaban con su reflejo la estúpida tertulia sin objeto. El reloj seguía su curso inexorable, todo estaba en mi cabeza, lo podredumbre del estar sin estar, la sensación de seguir muerto a pesar del fuego que recorría mi cuerpo, seguramente no eran más que las burbujas del champán que volvían una y otra vez a dar su masaje extraño y delicioso en el esófago de un ebrio.
El libro seguía en mi mano, se podía escuchar su susurro pidiendo se abierto, estoy cansado, el tic tac del reloj, me sugiere sentarme y una vez más volver a intentar abrir aquel libro, todo estaba a su favor; el silencio, la extraña sensación de embriagues, el suave calor del fuego encendido, mi muerte. Todo parecía indicar que me rendiría aquella noche y que terminaría dando lectura a aquel libro que mi mano sujetaba, en ocasiones desprecio tanto esta muerte, sin embargo no puedo negar el temor que me da desprenderme de ella que me ha acompañado durante tantos años, siempre resulta algo reconfortante sentir el peso de la angustia, no es fácil dejar el ejercicio constante de sentir pena de uno mismo, sin embargo el libro estaba aun en mi mano, como una tentación a algo prohibido, susurraba nuevamente que lo abriera, comencé a sentir un frió extraño que se alejaba cada segundo de mi , el reloj comenzó a apoyar la lucha del libro , todo en la habitación comenzó a susurrar cada vez mas fuerte apoyando al libro , mi mano desobedeció y al desplomarme sobre el sofá termino abriendo el libro, luego de un momento de lectura obligada, me rendí, ya no había nada más que hacer, solo rendirse ante el poder de aquellas palabras tan bien puestas, me emocione como hacia tanto tiempo que no lo hacía, un libro , ese objeto que parece tan simple y en ocasiones insignificante, me estaba despertando a la vida, estaba experimentando un doloroso paso de la muerte a la vida, llore por largo rato como un niño, el libro lloro conmigo.
No me di cuenta si no hasta sentir nuevamente el profundo tic tac de el reloj que ya había llegado al final de mi lectura, el fuego se había consumido, mi embriagues se había terminado y después de tanto tiempo de muerte, pude reconocer que aun estaba vivo.
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I JUEGO: 7 PALABRAS, RELATO 39

Autor: Laly HidalVaz

Junto a la luz de las velas, te recordaba no con menosprecio pero si con respeto, y a la vez sentía una extraña sensación que me embargaba el cuerpo.

Me acordaba, cuando la noche anterior, nos encontramos en el salón y las copas de champán brillaban como una estrella, con la tenue irradiación que emanaba del fuego de la chimenea. Al otro lado de la estancia; tú me dabas masajes con un atisbo de cortesía, mientras que mi débil energía de cariño se abatía recelosa y confiada, dudando entre mi amor por ti o hacia tu persona.
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I JUEGO: 7 PALABRAS, RELATO 38

Autor: Ainhoa Barcena

La cena

Horas y horas preparando lo que sería la cena, la cena de mi vida, esa del antes y el después.

Prepare velas, Champán. Ella llegó y al verlo todo vi fuegos artificiales en sus ojos. No menospreció mi esfuerzo pese a la comida quemada, y tras no comer nada, además de sus ojos sonrientes me regalo la cálida sensación de sus manos en mi cuello, un masaje para premiar a este pobre cocinero que solo podría alimentar a los demás con sus buenas intenciones. El sentir su energía sobre mi piel me hizo olvidar los pesares de las quemaduras y de los cacharros que aún me quedaban por fregar.
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I JUEGO: 7 PALABRAS, RELATO 37

Autora: Julia Faura Moreno

Era una fría noche de invierno, las luces de la calle parecían bailantes ante el fuerte viento que agitaba.

El cansancio se apoderaba de mi, caí en mi lecho, desplomándome como un castillo de naipes, entonces cerré los ojos y aquí empezó todo.
Estando en sueño profundo, un fuerte ruido me despertó. Bajé las escaleras corriendo y cuál fue mi sorpresa al ver un sinfín de velas encendidas, y unas copas de champán al lado de la chimenea. Busqué por toda la casa, pero no había nadie, ¿Quién habría puesto todas esas velas? Volví a entrar en el salón, y me acerqué a la chimenea, entonces, como por arte de magia…el fuego de la chimenea se encendió. Palidecí, una sensación extraña recorrió todo mi cuerpo, el miedo empezó a apoderarse de mi ¿Qué estaba ocurriendo? Decidí calmarme, todo tiene una explicación razonable. Fui a la cocina a beber un vaso de agua y a pensar en lo ocurrido. Alguien me quería gastar una broma, eso era. Me dispuse a subir de nuevo a mi cuarto. Abrí la puerta y ¡Dios mío! ¿Qué diablos era eso? Delante de mí había una enorme bola de energía, no distinguí muy bien que era. Tragué saliva y empecé a acercarme, pero de pronto la figura se giró y el terror se apoderó de mí, una mirada tétrica de menosprecio mirándome fijamente. Deseaba salir corriendo de allí, pero mis piernas estaban totalmente paralizadas, entonces se me acercó y… biip biip el despertador estaba sonando. Abrí los ojos y respiré profundamente, todo había sido una horrible pesadilla. Tenía todo el cuerpo agarrotado, unos buenos masajes me hubieran venido muy bien. Baje las escaleras, todo parecía estar en su lugar…pero no era así, esto sólo era el principio.
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I JUEGO: 7 PALABRAS, RELATO 36

Autor: Kattia Gonzales Bustamante

La necesidad guiaba sus pasos. Dentro de ella habita el asco más profundo, nada de odio a su circunstancia, el asco es para ella.

Este era el poco amor que permitía dedicarse después de creer las palabras de una infinita suma de hijos de la droga que se dedicaron a maltratarla de mil formas. Aprecio era lo que había.
Entró en la habitación del magnate de turno. Este por lo menos se había preocupado por aparentar. Sobre la mesa yacían velas rojas y blancas mal puestas, una botella de champán y una copa.
El la miró con deseo, deseo que a su vez no ocultaba el menosprecio hacia la niña que aún permanecía en el pasillo a espera de sus órdenes. Otra vez le tocaría beber de la botella para gusto y disfrute de su espectador... Otra vez.
La sensación era la misma siempre; la hacía sentir distinta, extraña, fuera de sí. A fin de cuentas era lo que ansiaba cada noche; no ser ella, no estar en su cuerpo, no permanecer en la droga, no más...
El occidental de turno, se desabrochó los pantalones y dejó caer el cinturón sobre la cama. La noche sería larga. La niña sabía lo que le esperaba; el fuego de sus ojos se lo decía; solo ansias de poder, de necesidad ajena, el derroche de energía que alentaría a sus compañeros a repetir. Tras años en el mismo negocio seguía sin entender el gusto al daño, tantas ansias de dominación, ¿Para qué?
Esta era una de sus muchas noches en las que dejaba de lado sus libros, la poca cultura que tenía gracias a que en su momento aprendió a leer por casualidad. Solo era un pedazo de carne caducado al nacer que antaño creyó lograr felicidad. Eso se quedó en aquellos días de infancia, cuando tenía el pelo corto, manos sucias y ausencia de feminidad, esta era otra noche dedicada a masajes fálicos, alcohol y vejaciones varias.
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I JUEGO: 7 PALABRAS, RELATO 35

Autor: Entre las olas del mar.

Había llegado el momento de mi gloria, después de tantos años de menosprecio por parte de mi familia y de las burlas, incluso ya a mi edad, por parte de mis compañeros.

Ya a mis 30, seguía soltera, con un trabajo inestable dando masajes y viviendo con mi madre, pero claro, todo eso se iba a acabar, la vida me había dado una oportunidad y no pensaba desaprovecharla. Os explico, hace bastante tiempo corte con mi novio desde el instituto y desde entonces mi vida se convirtió en lo que hoy es: un estúpido circulo vicioso de falta de energía y monotonía donde la hubiese. Una amiga me dijo que buscara pareja en una web de internet y hace dos días recibí un aviso: ¡Alguien quería quedar conmigo! ¡Con la desaliñada Marina Redondo! No dude en aceptar.
Mire el reloj de mi muñeca, eran las 21:00 y faltaba media hora para que llegara. Puse el champán en el hielo y encendí las velas. Me tumbe en el sofá y mire al techo intentando imaginarme como sería esa persona, quizá rubio, o puede que moreno, con los ojos verdes, puede que sea un hombre de dineros o quizá un agradable padre soltero, ¡con lo que me gustan los niños!
Y así de repente llamaron a la puerta, el corazón me latía a mil por hora, gire el pomo de la puerta, y mis expectativas se vieron cumplidas, un hombre de mediana estatura, cabellos negros y ojos azules estaba parado en mi porche con un ramo de tulipanes en la mano izquierda.
-Hola, soy Faux.xilene de la pagina web- me dijo con una voz sensual y cálida- ¿Tu eres Maridondo? Yo me llamo Fidel Mengual.
-Si – dije embobada- Marina Redondo
-Bueno ¿Te parece que salgamos?-me dijo- he reservado mesa en el Royal.
-Yo…- dije pensando en que ya había preparado la cena- si vamos.
Cogí mi abrigo, apagué las velas y Salí con aquel misterioso hombre.
Andamos por las oscuras calles de Madrid por la noche mientras el aire de la calle me mecía el pelo. Sin previo aviso, Fidel giro en dirección a un callejón:
-Ven – me dijo con su voz grave- es un atajo.
No sabía muy bien si decía la verdad, puesto que yo nunca había ido al Royal, pero decidí confiar. Fatal error. Lo que siguieron fueron navajazos y mis gritos ahogados por el bullicio de la calle. Pude ver, en mis últimos alientos, la figura de Fidel, aproximándose a mí. Me cogió la cartera y tras ver su nulo contenido, me maldijo por ser una maldita zorra en crisis y sin dinero. Me empapó de gasolina y me prendió fuego.
Mientras la sensación de dolor y de muerte invadía mi cuerpo pensé en lo estúpida que había sido por creer que los cuentos de hadas, sea quien sea la princesa, se hacen realidad.
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I JUEGO: 7 PALABRAS, RELATO 34

Autor: Darkys Tale

Aún recuerdo aquella noche. Mis piernas temblaban al igual que mi dedo índice cuando se dirigió a pulsar el timbre.

El sonido de este estuvo resonando durante unos minutos en mi cabeza. Mi cerebro preguntaba inquisidor qué hacía yo allí, quieto, por qué razón no estaba corriendo en dirección a la calle y apareciste tú. Lentamente abriste la puerta y pude ver tu brillante sonrisa y esa dulce mirada dirigida hacia mí.
Apenas estuve unos minutos en la puerta rápidamente me dejaste pasar. Habías encendido la chimenea, un gran fuego devoraba los leños.
Reparé por primera vez en tu ropa, llevabas un camisón de raso que te llegaba hasta los pies y te cubrías con una fina bata. Cuando mis ojos comenzaron a observar los lunares de tu cuerpo, apagaste la luz y me condujiste, llevándome de la mano, a una habitación iluminada únicamente por pequeñas velas blancas que daban una gran sensación de calidez al cuarto.
Me soltó la mano nada más entrar en la estancia y caminó delante de mí, contoneándose, haciendo que no pudiese apartar los ojos del movimiento de sus caderas. Se tumbó sobre una tupida alfombra situada delante de otra chimenea, se quitó lentamente la bata y me invitó con su mano a acompañarla.
Me tumbé a su lado y tras besarme apasionadamente me tendió una copa que segundos después llenó de champán.
Tras muchos besos consiguió convencerme para que me tumbase sobre la alfombra y poco a poco me quitó la camiseta. Se sentó sobre mi espalda comenzando una serie de masajes que me pusieron muy nervioso.
Tuve que utilizar gran parte de mi energía para no girarme y hacerla mía, por suerte para mí los nervios me ayudaron a controlarme. Sin embargo, no pude controlarme mucho porque fue ella quien me volteó.
Ahora recuerdo aquella noche, el menosprecio que observé, al encontrarme con ella entre mis brazos, en su mirada… Aquella primera noche llevó nuestra relación al fracaso absoluto…
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I JUEGO: 7 PALABRAS, RELATO 33

Autor: Ana Cabrera

No quiero volver a recordar el menosprecio que sentí cuando me habló por última vez; no fui capaz de adivinar, por su forma de mirar, el daño que me hicieron sus duras palabras.

Pero a veces vuelvo a recordarlo.....
Quizás porque me encuentro relajada por el masaje de esta tarde, o quizás por las malditas velas que compramos en el último viaje, que aún no he sido capaz de tirar.
¿Por qué se acabó todo?, ¿Porqué no dejó explicarme? La sensación de impotencia en esos momentos es tan grande....... ya de nada sirve.
Todo ha terminado.
Volveré a sentarme junto al fuego de la gran chimenea, brindaré cada 13 de Septiembre con una copa de champán por todos los momentos vividos a su lado, y sola en esta casa, seguiré esperándolo. Hasta que día a día me vaya debilitando, mi energía vaya disminuyendo, vaya apagándome poco a poco....hasta el fin de mis días. Seguiré amándole eternamente.
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I JUEGO: 7 PALABRAS, RELATO 32

Autor: Cristina Díaz Busto

¡REACCIONA!

Volví a mirarle fijamente a los ojos y él apartó la mirada. ¿Cómo podía hacerme ese menosprecio? ¿Acaso no era yo la que le había dado una oportunidad? ¿Acaso no era yo la que tenía razón?

Cogí la copa de champán con una sola mano y me levanté de la silla. Las velas casi se habían consumido.
—Espera…—me pidió.
Noté una mano alrededor de mi brazo y apreté los dientes.
— ¿A qué? —pregunté.
—Puedo explicarlo…—insistió.
Si hubiese sido un animal le habría enseñado los colmillos para que se alejase de mí. Pero no lo era…
—No hay nada que explicar—repliqué dándome la vuelta.
Sin embargo, no soltó mi brazo.
Volví a lanzarle una mirada llena de fuego y tiré la copa al suelo con energía. Después, ya con ambas manos libres, me deshice de su apresamiento.
Fue entonces cuando vi que tenía los ojos llenos de lágrimas.
—No me hagas esto…—pidió con la voz quebrada.
Solté un suspiro y permanecí quieta. Se acercó un poco y pasó sus manos por mi espalda, dándome masajes entre la columna y los hombros. Sus ojos verdes me hicieron sentir lo que nos unía en el pasado; esa antigua sensación de perdón y cariño.
Puso su cuerpo contra el mío y me besó en los labios.
Noté tensión en todos los músculos y odio en mi interior.
Lo separé de mí con más energía de la que pretendía y me alejé hasta la puerta con decisión.
— ¡Emily! —llamó.
Pero yo no le escuchaba ya.
—Perdóname, en serio, puedo cambiar—dijo siguiéndome por el pasillo del hotel.
Yo no me giré, lo que acabó porque me agarrase por la cintura y frenase mi avance.
— ¿Podrás perdonarme? —volvió a preguntar.
Una mujer salió de la puerta de enfrente.
—Ya he dicho todo lo que tenía que decir, Carl, suéltame—pedí.
La mujer nos miró a ambos, sospechando de Carl. Yo le miré suplicante y ella pareció entender el mensaje, porque ya se disponía a buscar a su marido cuando solté un gemido de dolor.
Había sido como un calambre, una descarga eléctrica que se extendió desde mi pelo largo hasta mis piernas. Las rodillas se me doblaron… Carl había usado uno de sus juguetitos…
—Emily—dijo mientras escondía algo en su bolsillo— ¡Emily! ¿Estás bien?
Todo empezó a dar vueltas. Tramposo…
— ¡Emily! —llamó cogiéndome en brazos y dejándome en el suelo.
Me sentía mareada e inútil. No era justo… ¡No era justo! ¿A dónde me llevaría ahora?
—Me la llevo al hospital—oí que murmuraba el joven a la mujer desconocida.
“Mentira…”
Noté que el suelo desaparecía bajo mi espalda. Estaba en el aire… Sólo existía el olor del cuello Carl en ese instante y sus brazos a mi alrededor. Un ascensor… El aire frío… La puerta de un coche…
— ¡Señor! ¡Espere! —llamó la señora desconocida desde algún lugar lejano.
Ahora olía a asiento de vehículo. El chasquido de mi cinturón me lo aseguró. ¡Mierda, mierda! ¡Reacciona!
—No tengo tiempo—respondió mi secuestrador.
La puerta del conductor se abrió y el seguro saltó en cuanto la cerró. ¡Reacciona!
—No vuelvas a hacerme eso…—susurró Carl posando una mano en mi mejilla.
Me besó suavemente en la boca y se puso su propio cinturón. ¡Reacciona!
Un giro de llaves… Un motor arrancando…
“Por favor, por favor…” murmuraba mi fuero interno.
Giro de volante, radio encendiéndose… No podía verlo, pero Carl sonreía.
Solté un gruñido de furia… Y abrí los ojos.
¡Por fin! ¡Mi cuerpo reaccionaba, el antídoto que había colocado en el champán funcionaba! Solté mi cinturón y golpeé a Carl en el vientre, dejándole sin respiración.
Aproveché su falta de aire para escabullirme y abrir la puerta del coche. Salté al exterior y corrí hasta mezclarme con la multitud…
Dos años después, en un hotel del centro de la ciudad, volví a ver el coche de Carl aparcado enfrente de la puerta del edificio.
Nunca llegó a estar detenido. Yo no estaba en las mejores condiciones para denunciarlo…
Pero su coche empezó a arder “accidentalmente”, lo que supuso que la chica a la que retenía en ese instante pudiese salvarse de sus garras de acero…
“Se dispara el número de secuestros por dinero”
“Al finalizar 2008, la estadística nacional contará con un triste récord: cada tres días se habrá producido un secuestro.”
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I JUEGO: 7 PALABRAS, RELATO 31

Autor: ROMINA ROSAS

La criminalista Mayra Rosas no encontraba pista alguna que le diera señal de que la clave era MENOSPRECIO de parte de ella. Selena Díaz era una joven de 19 años,

pelo lacio y negro, ojos color miel, cara indígena y con detalles que la hacían una joven atractiva. Se encontraba muerta, tirada sin importancia a orillas de aquella cama, su cuerpo totalmente ensangrentado y moreteado. Tenía marcas de FUEGO por doquier, sus manos atadas a un rincón de la cama, probablemente había sido violada ya que su sexo había sido machucado con brutal ENERGÍA. Mayra analizo detenidamente la situación tratando de averiguar como había trascurrido tal hecho, e interrogó a los padres.
-¿Puerta ultrajada?- preguntó Mayra – No, no señorita, está intacta, nadie la forzó- respondió el oficial.
-Mmm y ¿qué hay de las pistas que encontraron?-
-Señorita no hemos encontrado huellas digitales en ninguna parte del departamento y no hay esperma en Selena, pero si hemos notado que sobre la mesa central habían dos copas con restos de bebida, una botella de CHAMPÁN, un juego de VELAS consumidas totalmente y en el cuarto sobre la mesa de luz un pote de crema para MASAJES-
-Claro, una velada romántica que perfecto plan- murmuro Mayra.
-¿De qué habla señorita?- preguntó el oficial confundido
-Digo que es el plan perfecto, le cuento... Raúl Cortez quiso dar la SENSACIÓN de que entre ellos habría habido algo bueno...- comenzó a relatar cuando el oficial la interrumpió - ¿Raúl Cortez?- entonces retomó- Ah claro usted no sabe. Raúl Cortez es el ex novio de Selena, su relación no era aceptada por sus padres porque era un hombre de 37 años y culpa de esto ellos tuvieron que terminar. Pero antes Raúl les habría advertido a los señores Díaz que no terminaban las cosas así... ¿ahora entiendes todo?-
-Si...
-¿Y por qué tan sorprendido oficial?
-Señorita, es que Raúl Cortez es...el...él es...es mi padre...
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