domingo, 21 de febrero de 2010

I JUEGO: 7 PALABRAS, RELATO 2

LA CONFUSION DEL MOMENTO

Era una tarde de lluvia como otra cualquiera, la diferencia radicaba en que esa tarde ella se encontraba sola en el anden, cuando miró a su alrededor, vio a un hombre a lo lejos cobijado bajo su paraguas, ella estaba totalmente empapada y sin ningún sitio donde guarecerse, en un primer momento no entendió el menosprecio de aquel hombre que observándola desde la distancia no parecía importarle su situación. Cuando menos se lo esperaba, aquel hombre comenzó a caminar hacia ella y según iba avanzando cada vez tenia la sensación de sentirse mas indefensa ante su proximidad, ella hacia mucho tiempo que no había estado a solas cerca de ningún hombre, pero cuando llego a su lado aquel hombre con una energía arrolladora, la acerco hacia él y la guareció de la lluvia diciéndola que como se había estropeado el tiempo en unos minutos, después de una situación bastante tensa y viendo que el tren no hacia su aparición, en la sugirió que, si no le parecía mal, podrían ir a la cafetería que había al otro lado del andén para esperar la llegada del tren. Sin darse cuenta se encontraba con aquel extraño en una cafetería sentada en una mesa frente al fuego de la chimenea que había y compartiendo un café con él que momentos antes le había parecido tan falto de humanidad ante su situación, fueron pasando los minutos y cuando se quiso dar cuenta ya habían entablado una amistad y comenzaba a sentirse a gusto con aquel extraño, pero en un momento dado el camarero del café se acerco a la mesa y coloco unas velas encendidas, lo cual le hizo darse cuenta de que no habían pasado solo unos minutos, sino que ya era media noche y que la situación pasaba a ser otra vez incomoda, ya que antes de que el camarero se retirara el caballero solicito que les trajera una botella de champán. Ella en ese momento hubiera deseado salir corriendo, pero la sensación de bienestar que le embargaba sentir a aquel extraño a su lado, y como la daba masajes muy sutiles a lo largo de su espalda la paralizo por completo, por lo que no puedo hacer ni el más mínimo gesto de inconformidad con esa situación. Así fueron pasando las horas y cuando quiso darse cuenta oyeron como se acercaba el tren a la estación, se levantaron de la silla y después de pagar la cuenta salieron hacia el tren, una vez hubieron montado en el vagón, aquel hombre que solo hacia unos minutos la acariciaba la espalda, se sentó en el banco de enfrente y se dispuso a leer un libro, ella se quedo atónita ante esa reacción y mas cuando un par de estaciones, él se bajo del vagón sin ni siquiera mirarla para despedirse. En aquel momento fue cuando ella se dio cuenta de que los príncipes azules no existían y que lo único que buscaba aquel hombre era pasar el rato, la pregunta era ¿hasta dónde hubiese llegado si no hubiera aparecido el tren?

AUTOR: Nuria Simarro Cañadas

1 comentario:

  1. Interesante final... no se esperaba. muy bueno el texto

    ResponderEliminar